Mi mutación


Hoy amanecí con un extraño sentimiento. No sé realmente cómo explicarlo pero puedo describir que me sentí abrumada. Tenía muchas ideas en la cabeza y sentí unas casi incontrolables ansias por cumplir muchas de las cosas que me he propuesto hacer, pero una sensación agobiante me invadió. Ésta de la que les hablo es misteriosa y común a la vez, ciertamente inexplicable. Pero para no hacerles el cuento más largo recordé que con anterioridad ya había experimentado algo así y como forma de desahogo escribí un poema que me pareció bueno compartir aquí. Lo hice hace aproximadamente dos años, cuando atravesaba una etapa de desconcierto y depresión, sentía que todo estaba cambiando dentro de mí, y comencé a analizar lo que me estaba sucediendo. Llegué a pensar que me sentía presionada. Por mí misma y por la sociedad, por las obligaciones, mis complejos de niña, de mujer y de saber que aún soy adolescente. Y como la misma palabra lo dice: TODO TE DUELE. A veces te sientes impotente, quieres ser independiente pero a la vez no quieres crecer, porque te da miedo salir de la burbuja, salir y mostrarte al descubierto tal y como eres. Da miedo dar la cara a este mundo lleno de etiquetas, clases, jerarquías y categorías, porque te aterra la idea de no encajar en ninguna parte o que, peor aún, no te guste en donde encajes. Pero, ¿Qué es lo que ocasiona que tengamos complejos? Pues la misma humanidad frívola, egoísta y carente de tacto. Muchos de ellos son el resultado de uno que otro comentario, tal vez no malintencionado, pero que a fin de cuentas lastima. Me atrevo a pensar que no soy la única que opina así al respecto, pero ¿Qué se puede hacer? No podemos cambiar la mentalidad de cada una de las personas con las que convivimos, ni mucho menos a toda la sociedad, así que aunque suene un tanto cursi o ridículo, lo único que podemos hacer es empezar por uno mismo, a dejar de juzgar sin conocer. En fin, he aquí mi poema:



Procedes de la luz, no cambias

me fascinaba eso, y lo sabías

comprendes mi soledad aún sombría

vagas en la obscuridad, sin darte prisa.


Y piensas que yo ya cambié y lloras,

y sientes que todo va bien

aún me imploras,

me muestras tus lindas manos,

¡Qué blancas palmas!

son puras, no son manchadas.


¡Qué fértiles son tus ojos!, aún tan tristes

y tu vestido andrajoso nos hace felices

te sientas sobre un columpio,

tus pies se mecen, ya no hay sonido,

no hay música sólo el viento

contando el tiempo que faltará para llegar.


Y ya algún día...

caminarás de la mano de mis anhelos,

pues ahora voy descubriendo

el camino de mis sueños y te diré

no es cierto lo que los vientos llevan

en vano, y es falso que yo ya estoy

cubierta de tiempo desperdiciado.


Si piensas que todo esto no vale la pena,

¡Corre! ¡Corre rápido mi pequeña!

Tarde o temprano comprenderás que,

aunque la vida se vuelva gris,

siempre hallarás un espacio inocente en tí.


Y cuando veas que mis ilusiones ya he perdido,

con tu inocencia ya me estarás salvando,

pero no huyas de tus deberes, que crecerás

y todo aquello será como tu sepulcro.


Más no es malo lo que te digo

niña de la cabellera dorada,

yo sé que tu sonrisa

nunca se verá marchitada.


Marzo 12, 2009

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